Se armó de valor, tomó el instrumental y pensó: -No puedo fallar, esta operación depende de mí, todos dependen de mí-. Con la tensión recorriendo sus brazos, realizó un primer corte en la zona exterior, apartó la piel y luego, sobre la herida abierta, ejecutó sucesivos, finos, y precisos cortes. Posteriormente atacó el resto de zonas. Finalmente se proclamó ganador del concurso de cortador de jamón ibérico.
Playa
Junio 28, 2009 a 12:16 pm (Microrelatos)
Aquella era su playa. De la que un lejano y oscuro día había partido, dejando atrás todo lo que había conocido. Aquel era su verdadero hogar. Aunque todo era demasiado para una simple tortuga.
Fin
Mayo 23, 2009 a 2:24 pm (Microrelatos)
Las cartas estaban sobre la mesa y el sol ya se había puesto. Aquel sería su último día sobre la Tierra. El no era como los demás y afrontaba su trágico destino. Lo encontraron muerto con una sonrisa de vencedor.
Olvido
Abril 21, 2009 a 12:55 pm (Microrelatos)
Yacía en la tercera planta de aquel hospital. Nadie sabía a ciencia cierta cuántos años llevaba en coma, ni si, despertaría algún día. Hacía tiempo que nadie lo visitaba. En realidad a nadie importaba ya. Sus seres queridos ya no existían.
Emulando a Kafka
Abril 5, 2009 a 11:45 am (Microrelatos)
Bernard. M., era un hombre tranquilo, solitario, alegre y divertido. Algunos decían que había triunfado en la vida, otros, los menos, lo envidiaban y lo tachaban de anodino e hipócrita. Por aquel entonces, M., vivía en un edificio de apartamentos para solteros, regentado por una señora de las antes, chapadas al modo antiguo.
Cierto día, M se despertó sobresaltado por un estrepitoso ruido del que no era capaz de determinar claramente su naturaleza o su procedencia. Con gran diligencia, vistiose y dirigiose con determinación a la plazuela que conducía hasta la puerta de su casa. Allí nadie parecía ser consciente de aquel sonido que él mismo seguía escuchando y que por momentos tornose insoportable.
Transcurrieron varias semanas hasta que finalmente…
La ola
Marzo 20, 2009 a 11:43 am (Microrelatos)
Cuando empezaron a morir nadie dijo nada. Tal vez fuese por la falta de luz, tal vez por la ausencia de expectativas, o por la depresión generalizada. Nadie era capaz de explicar aquel extraño fenómeno, y tampoco ayudaba, el hecho de que la ciencia, en cualquiera de sus formas, estuviese prohibida.