Resumen semanal:
-Lunes: fue un día raro, en parte, porque se notó bastante, la ausencia de nuestra compañera y también por el ambiente frío. En el departamento hay un sitio libre, un hueco, un espacio. Por primera vez desde que empecé en la enterprise, me llamó mi sub-jefe por la mañana, para preguntarme qué estaba haciendo y para asignarme más trabajo. Mola. Tarde, de ambiente frío, dentro y fuera de la oficina. Hablamos lo justo. No deja de ser curioso que a día de hoy, haya visto más veces al jefe máximo súper-jefe, que en todo el mes anterior. jeje. Fue un día de apariciones marianas.
-Martes: mi sub-jefe me ha vuelto ha hablar para decirme lo que voy a hacer por la mañana, ¿será esta, una nueva costumbre? Tarde de gestión documental y archivo. Le estoy sacando más partido a las clases de plástica y de pretecnología, del colegio y del instituto, del que a priori, hubiese pensado…jeje…de momento a la carrera poco. Soy un súper especialista en pequeños tweets -como a mi me gusta llamarlos-, que son pequeñas anotaciones sobre las llamadas que realizamos. He visto al súper-jefe. En general, durante el día de hoy, pasamos algunos ratos agradables en el depto., con alguna que otra risa, por culpa de los alumnos y de sus comportamientos y mentiras. TODO el mundo miente.
-Miércoles: hoy cuando salía del garaje, en el semáforo de en frente vi a Manuel Paibol. El resto de la mañana lo pasé abriendo cartas, organizando…archivando. Abrir 300 cartas estropea las manos. El papel es malo, ya no es mi amigo y no le “ajunto”. Tarde de lo mismo y además llamadas. No doy abasto. Mola. Me caen bien todos mis compañeros varones, en general. Parecen buena gente.
-Jueves: mucho mucho mucho trabajo. A destajo. Continuamente nuevos “chollos”. He visto al súper-jefe…hum…que extraño…ahora lo veo todos los días…También he tenido una conversación con mi sub-jefe, a cerca de cómo optimizar el trabajo de gestión documental. El caso es que ya me habían advertido y estaba preparado con argumentos convincentes, como y cito textualmente:“..el procedimiento que sigo actualmente está optimizado al máximo y la única forma de hacerlo más rápido es cambiando la configuración de la máquina”…De todas maneras, me comentó un par de detalles interesantes que aplicaré lo antes posible para ver su efectividad.
-Viernes: por la mañana, llegué tarde porque tuve que arreglar unos “papeles”. Os podéis creer que casi no dormí por la noche, porque estaba jodido por llegar unos 20 minutos tarde al trabajo…si es que soy imbécil. Tarde: de llamadas a saco, a las/los que tenemos en busca y captura. He vuelto a ver al súper-jefe, con y sin corbata.
Consecuencias:
-¿Será así siempre, a partir de ahora, la carga de trabajo?
- Esta fue la semana que más trabajé desde que tengo este trabajo.
-No estudié nada. Aunque sí estuve leyendo. Mola.
Reflexiones:
-Bien, hemos rebasado el Ecuador de mi estancia, que hasta ahora podríamos calificar de tranquila. No se que pasará, pero esta semana, he descubierto una vez más que las 2 tareas que creía que eran mías, no lo son. Me jode un huevo que mis múltiples tareas no se terminen y tener varias tareas por terminar y en el aire. Del mismo modo que cuando termino una me siento bien, cuando hago 80 cosas y las dejo al 80%, porque me asignan otras, me voy jodido por no haber acabado.
-Cada vez estoy más -hablando mal- enconado con el trabajo. Ya estoy habituado a la rutina. No es que me guste, pero como ya comenté anteriormente no me exige intelectualmente. Trato de hacer todo lo que se me pide lo mejor y lo antes posible. Cuando estoy allí, estoy al 100% y no me despisto prácticamente nada, esas 8 horas se las regalo. Pero una vez que traspaso la puerta, mi trabajo se queda allí y no pienso en él hasta mañana. Esto me cuesta mantenerlo, pero tengo que ser fiel a mi estilo de: trabaja para vivir, al menos mientras puedas.
-Mentalmente me ayuda el hecho de tener contados los días y de tener fecha de caducidad. Tengo que probar más trabajos y ese ya lo conozco. A ver a dónde me lleva el destino (Canadá?..).
-Soy un tipo carente de ambición…jeje…soy el empleado cuasi-perfecto: callado y eficiente, que nunca rebate a sus jefes, y tampoco les hace caso, cuando tratan de venderle una moto. Cosa que me revienta, por otro lado. A mi se me convence con echos -o hacidos-, no con chorradas, de vamos a hacer esto y lo otro, y compraremos tal o cual y os daremos… No me gustan los vende-motos, insultan mi estupidez. Así que perdonen mis disculpas…jeje
Cositas que pasan…