“Con el pasar de los años
De las penas se aprende
El corazón se hace duro
Y el sentimiento más fuerte.” De la famosa canción de Julio Iglesias.
Con el pasar de los años nuestro cerebro nos engaña con nuestros recuerdos. Aquellas situaciones que recordamos de un modo, poco o nada tienen que ver con lo que en realidad ocurrió. Y es que nuestro cerebro -que es una putilla Tailandesa- se centra en determinados aspectos, obvia otros, y por supuesto lo simplifica todo en exceso.
El problema está en que a más años, más recuerdos y por lo tanto se necesita más capacidad, más espacio. Y por lo general, nuestra capacidad cerebral disminuye de un modo natural debido a la muerte neuronal. Por lo tanto llega un momento en que tenemos que desechar recuerdos. No los borramos, simplemente no podemos acceder a ellos conscientemente, ya que se han perdido las conexiones neuronales.
Los malos momentos que recordamos, en realidad no fueron tan malos y lo mismo pasa con los buenos momentos. Lo que recordamos no es más que una simplificación de lo vivido y también una deformación.
Me ha pasado que tengo algún buen recuerdo que durante un tiempo fue bueno, pero con el paso del tiempo se torna en malo. Y al revés, tener malos recuerdos que con el tiempo se cambian.
Es una simple cuestión de percepción, de análisis y de simplificación.
Simplifica y vencerás…

